
Nansie Sharpless fue una bioquímica y neurocientífica estadounidense que, tras perder la audición en la adolescencia, llegó a contribuir de forma decisiva al estudio del Parkinson y se transformó en un referente para personas con discapacidad que desean dedicarse a la ciencia.
Infancia, silencio y determinación
Sharpless nació en 1932 en Pensilvania, en un hogar donde la bioquímica formaba parte del paisaje gracias a la profesión de su padre, y muy pronto se sintió atraída por las matemáticas y las ciencias. A los 14 años, una meningitis la dejó con sordera bilateral permanente, obligándola a reconstruir su forma de comunicarse mediante once años de aprendizaje intensivo de lectura labial, en una época sin apoyos ni leyes de adaptación educativa, lo que la llevó a apoyarse en la lectura sistemática como principal herramienta de estudio.
Formación académica sólida
Ese empeño la condujo a graduarse en Zoología por Oberlin College en 1954 y a completar un máster en tecnología médica en la Wayne State University en 1956, donde su rendimiento académico destacaba pese a la ausencia de recursos específicos para estudiantes sordos. Cuando decidió volver a la misma universidad para realizar un doctorado en bioquímica, le advirtieron que sería evaluada con mayor dureza por ser mujer y sorda, pero aun así culminó su doctorado en 1970, demostrando que podía cumplir sobradamente esos «estándares más altos».
Investigación sobre Parkinson
Tras su formación, Sharpless se incorporó a la Clínica Mayo, donde concentró su trabajo en la relación entre compuestos químicos en el líquido cefalorraquídeo y diversos trastornos mentales. En ese contexto estudió de manera rigurosa el metabolismo de la L-DOPA y su efecto en modelos animales, identificando patrones de distonía y respuestas al tratamiento que contribuyeron a consolidar la L-DOPA como fármaco central en el abordaje de la enfermedad de Parkinson.
Liderazgo en neuropsicofarmacología
En 1975 se unió al Albert Einstein College of Medicine como profesora asociada y más adelante fue nombrada jefa del laboratorio de neuropsicofarmacología, encargándose de poner en marcha un laboratorio de análisis de monoaminas al servicio de los departamentos de psiquiatría y neurología. Desde ese puesto estudió cómo las variaciones en los fluidos cerebrales y cefalorraquídeos se relacionan con cambios en el cerebro, el organismo y las emociones, y a lo largo de su carrera publicó más de cincuenta artículos científicos y once libros, consolidando un perfil investigador altamente productivo.
Sharpless compatibilizó la actividad científica con una intensa labor de mentoría y activismo, insistiendo en que la discapacidad no debe convertirse en un límite autoimpuesto ni en excusa para reducir las expectativas. Presidió la Fundación para la Ciencia y las Personas con Discapacidad, formó parte de la junta de la Asociación Alexander Graham Bell para Sordos y Personas con Discapacidad Auditiva y animó a estudiantes sordos a considerar la investigación como camino profesional, un legado especialmente significativo si se tiene en cuenta que, por ejemplo, en España en 2025 solo una decena de personas sordas han alcanzado el grado de doctorado.
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PARA SABER MÁS, FUENTE: Nansie Sharpless: la neurocientífica sorda que rompió moldes – Mujeres con ciencia




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