
Están diseñando una máquina para imitar al Sol. El stellarator español avanza hacia una energía limpia e infinita. Ciencia real, sin ciencia ficción.
En la carrera por conseguir energía limpia y casi ilimitada, la fusión nuclear es la gran promesa. Es lo que ocurre en el Sol: átomos que se fusionan y sueltan una barbaridad de energía. ¿Y si pudiéramos hacer eso aquí en la Tierra?
Para lograrlo, necesitamos “encerrar” un gas súper caliente (plasma) a temperaturas que multiplican por diez las del centro del Sol. Como no podemos usar gravedad como hacen las estrellas, usamos campos magnéticos. Aquí es donde entran dos tipos de reactores: el tokamak (parecido a un dónut) y el stellarator (como una cinta de Moebius).
Hasta ahora, el tokamak llevaba la delantera, con el proyecto ITER en Francia como su mayor apuesta. Pero el stellarator acaba de dar un salto importante gracias a un avance logrado en España, en el CIEMAT.
¿Qué han hecho? Usando superordenadores, han diseñado un nuevo tipo de campo magnético capaz de mantener a raya el plasma y las partículas súper energéticas que produce la fusión (algo que ningún stellarator había logrado antes). Esto podría acercarnos al primer reactor comercial que funcione de forma continua, sin los “achaques” de los tokamaks.
Eso sí, todavía hay obstáculos: necesitamos materiales que aguanten chorros de energía brutales, y aún no existen. Pero con proyectos como IFMIF-DONES en Granada, estamos trabajando en ello.
En resumen: no tenemos una estrella en una caja… pero ya sabemos mejor qué forma debería tener esa caja




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