
Semana del lunes 19 al domingo 25 de octubre de 2026
1. Roma dejó más huella en nuestro ADN que los visigodos
Un estudio publicado en Cell ha analizado 243 genomas antiguos de 31 yacimientos de la península ibérica, entre los siglos I y VIII. El resultado reescribe una intuición muy extendida: fue la romanización, y no las migraciones posteriores, la que transformó la población. Una península bastante homogénea en la Edad del Hierro se volvió genéticamente diversa, con ancestros del Mediterráneo oriental y del norte de África. Suevos, vándalos, alanos y visigodos aportaron entre un 12 % y un 22 % según la región, sin reemplazar a la población local. Una de las llamadas «princesas suevas» tenía, de hecho, ascendencia local. Participan el IBE (CSIC-UPF), el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, Harvard y la EHU.
Fuente: Agencia SINC · La llegada de suevos, alanos y visigodos no borró la profunda huella genética de la Hispania romana
2. La mano de un neandertal en una cueva de Navarra
En la cueva de Abauntz han aparecido seis huesos de la mano derecha de un varón neandertal adulto que vivió hace unos 46 000 años. Es la primera vez que se hallan restos humanos neandertales en la región. Los huesos conservan ADN antiguo y muestran marcas de dientes de carnívoros; junto a ellos había herramientas de piedra y restos de animales. Lidera la investigación el IPHES-CERCA, con el CENIEH, el Instituto de Arqueología de Mérida y el Instituto Max Planck de Leipzig, entre otros. El trabajo está pendiente de revisión por pares.
Fuente: Agencia SINC (republicada en The Objective) · Descubren en Navarra restos de un hombre neandertal de hace 46.000 años
3. Vuelven los lobos, se van las mariposas
En el campo español ocurre algo paradójico: corzos, jabalíes, lobos, osos y grandes rapaces aumentan, mientras insectos, anfibios y pequeñas aves declinan. Un estudio del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC) y la Universidad Miguel Hernández relaciona ambas tendencias con la transformación del mundo rural desde mediados del siglo XX: abandono de tierras, menos persecución directa y políticas de conservación. La presión humana no ha desaparecido; ha cambiado de forma: agricultura intensiva, pesticidas, fármacos veterinarios, paisajes simplificados y cambio climático. Los autores advierten de que la vuelta de los grandes animales no basta para hablar de un ecosistema recuperado. Publicado en Journal of Applied Ecology.
Fuente: CSIC · La paradoja de la fauna en el campo: regresan los corzos y lobos mientras disminuyen los pájaros y mariposas
4. Las tuberías de un edificio, laboratorio de evolución para la legionela
Durante unas dos décadas, el sistema de agua de un edificio residencial resistió la hipercloración y los choques térmicos: la bacteria Legionella pneumophila seguía allí. El análisis genómico del I2SysBio (CSIC-Universidad de Valencia) y el Instituto de Salud Carlos III revela que en ese entorno surgió una variante recombinante nueva, que llegó a ser más del 80 % de la población bacteriana y la única hallada en los casos de enfermedad vinculados al edificio. Se dispersa mejor por el agua y se multiplica más en ensayos de infección. Los autores piden vigilancia genómica a largo plazo de estas instalaciones. Publicado en Water Research.
Fuente: CSIC · Los sistemas de agua de los edificios pueden originar la aparición de nuevas variantes de Legionella pneumophila
5. ¿Sabría nombrar una especie invasora?
El 58,4 % de las personas no puede nombrar ni una sola especie invasora presente en su país. Es la conclusión de una encuesta mundial liderada por Ana Novoa, de la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-CSIC), con 20 420 participantes de 54 países y en 23 idiomas. España sale mejor parada: cerca del 70 % sabe citar alguna, sobre todo la cotorra argentina, la avispa asiática y el cangrejo rojo americano. El conocimiento depende más de la edad, la formación y vivir en una gran ciudad que del número real de invasoras del país. Publicado en iScience.
Fuente: CSIC · Seis de cada diez personas no pueden nombrar ninguna especie invasora presente en su país
6. El «ojo de África» no lo abrió un meteorito
La Estructura de Richat, en Mauritania, es una depresión de más de 40 km de diámetro con tres anillos concéntricos visibles desde el espacio. Ni Atlántida ni impacto meteorítico: no hay pruebas arqueológicas ni rocas de impacto. Su origen es un cuerpo de magma que, hace unos 100 millones de años, abombó rocas sedimentarias de entre 600 y 480 millones de años. La erosión hizo el resto: vació las lutitas blandas y dejó en relieve las areniscas resistentes. Desde 2022 figura entre los 100 primeros Sitios Geológicos de la Unión Internacional de Ciencias Geológicas.
Fuente: Cuaderno de Cultura Científica · El ojo geológico que vigila desde el Sahara
7. Un catálogo de miles de materiales de una sola capa
Los materiales bidimensionales, de apenas unos átomos de grosor, se resistían a la clasificación topológica que ya existía para los cristales en tres dimensiones. Un equipo con participación de la UPV/EHU, el DIPC y Princeton ha extendido esa «química cuántica topológica» al mundo 2D. De 8872 materiales analizados, 4073 resultaron topológicos o con límite atómico obstruido: casi la mitad. Un segundo trabajo identifica candidatos para formar bicapas giradas, como el grafeno de ángulo mágico. Ambos aparecen en Science, y las herramientas están disponibles en abierto en el Servidor Cristalográfico de Bilbao.
Fuente: Cuaderno de Cultura Científica · Miles de materiales 2D clasificados por topología y rotación
8. Caminamos girando a la izquierda sin saberlo
Durante la pandemia, investigadores de la Universidad de Navarra observaron que la mayoría de la gente, al pasear en un espacio cerrado, gira en sentido contrario a las agujas del reloj. El patrón se repite en un patio con más de cien adolescentes, en una multitud japonesa y en más de 200 personas caminando solas. No lo explican las paredes, ser zurdo o diestro, el ojo o el pie dominante, ni el sexo. Los niños de infantil muestran la tendencia más marcada. El origen sigue siendo un misterio, pero el hallazgo puede ayudar a diseñar aeropuertos, estaciones y museos.
Fuente: Cuaderno de Cultura Científica · Casi todo el mundo gira inconscientemente hacia la izquierda al caminar, y aún no sabemos por qué
9. Un demonio de Maxwell que aprovecha la memoria del entorno
Una microesfera de sílice de 2,7 micrómetros, atrapada con pinzas ópticas en una red de micelas que tarda unos seis segundos en recuperarse cuando se la perturba. Midiendo su posición dos veces, con un intervalo controlado, los investigadores leyeron la «memoria» oculta de esa red y la convirtieron en trabajo útil: hasta unas tres veces más del que permitiría la partícula sola. No se viola el segundo principio de la termodinámica, porque la energía estaba almacenada en el entorno. Es un paso hacia los motores de información microscópicos. Publicado en Nature Physics; el equipo de Coffee Break lo comentó en su episodio 576.
Fuentes: Cuaderno de Cultura Científica · Trabajo a partir de la memoria del entorno · Coffee Break: Señal y Ruido · Episodio 576
10. Granada procesará datos del mayor radiotelescopio del mundo
El CSIC ha recibido 6 millones de euros de fondos FEDER para crear en el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) un centro de computación y análisis para el Observatorio SKA. Sus dos radiotelescopios de nueva generación generarán unos 700 millones de gigabytes de datos al año, que se repartirán en una red mundial de centros regionales. El nodo español, que lidera el IAA, fue el primero del mundo en completar su integración en esa red.
Fuente: CSIC · El CSIC recibe 6 millones de euros para desarrollar un centro de análisis de datos de la mayor red de radiotelescopios del mundo
Científica de la semana: Angela Hartley Brodie (1934–2017)
Bioquímica. Pionera en el tratamiento hormonal del cáncer de mama.
Nacida en Oldham (Inglaterra) en 1934, se formó en bioquímica en Sheffield y se doctoró en Mánchester. En 1962 se trasladó a la Worcester Foundation for Experimental Biology, en Massachusetts, donde se propuso algo entonces poco explorado: frenar los tumores de mama dependientes de estrógenos bloqueando la aromatasa, la enzima que los fabrica. Con Harry Brodie desarrolló el compuesto 4-hidroxiandrostenediona. En los ensayos clínicos iniciados en 1980 en el Royal Marsden Hospital de Londres, cerca de la mitad de las pacientes con cáncer de mama avanzado mostraron una reducción notable del tumor. El fármaco, el formestano, llegó al mercado en 1994 como primer inhibidor de la aromatasa, una familia de tratamientos que hoy forma parte de la terapia habitual contra el cáncer de mama. Fue la primera mujer en recibir el Premio Kettering (2005) y entró en el National Inventors Hall of Fame en 2023.
Fuente: Mujeres con Ciencia · Angela Hartley Brodie: pionera contra el cáncer de mama



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