Lo más destacado de la semana del 21 al 27 de septiembre de 2026

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1. Los murciélagos nacieron en Europa hace 65 millones de años

Poco después de la extinción de los grandes dinosaurios, en algún rincón de la Europa del Paleoceno, un grupo de mamíferos empezó a volar. Así lo sostiene el mayor estudio realizado hasta ahora sobre la evolución de los murciélagos: más de 130 investigadores, con participación del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), han secuenciado los genomas de 103 especies y analizado 44 fósiles. El resultado, publicado en Nature, sitúa su origen en Europa, desde donde se dispersaron hacia África y después por todo el planeta, y descarta las hipótesis asiática, africana y norteamericana. Otro hallazgo llamativo: la ecolocalización y el vuelo propulsado aparecieron muy pronto, en los albores del linaje. El trabajo abre además un marco genómico para estudiar su extraordinaria longevidad y su resistencia a enfermedades.

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2. El cerebro humano no termina de madurar hasta los 24 años

Un consorcio internacional ha publicado en Nature un atlas molecular de la corteza prefrontal dorsolateral construido a partir de más de 1,3 millones de núcleos celulares de 284 donantes, desde la etapa fetal hasta los 97 años. El mapa revela un punto de inflexión en la maduración cerebral en torno a los 24 años, mucho más tarde de lo que se suponía. Describe tres grandes etapas: una remodelación intensa durante el desarrollo, una relativa estabilidad en la edad adulta y, con el envejecimiento, una reprogramación molecular en la que las células gliales pasan a ser protagonistas. Los autores señalan además una ventana de resiliencia que alcanza su máximo hacia los 12 o 13 años.

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3. Nuestro genoma resiste la ingravidez

¿Qué le ocurre al ADN cuando desaparece la gravedad? Un equipo de la Universidad de Nueva York, dirigido por la física Alexandra Zidovska, ha diseñado una máquina de posicionamiento aleatorio que simula la microgravedad y permite observar el genoma en células vivas. Tras 24 horas, los núcleos celulares se expandieron, lo que sugiere que la gravedad terrestre los comprime, pero la organización del genoma permaneció intacta y no apareció daño en el ADN. Los autores lo describen como un genoma «increíblemente robusto», aunque advierten de que exposiciones más largas, como las de las misiones espaciales, podrían tener efectos acumulativos. El estudio se publica en Science Advances.

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4. Elefantes que se medican con las mismas plantas que sus vecinos humanos

En el monte Elgon, en Kenia, los elefantes recorren largas distancias hasta árboles concretos para comer solo su corteza o sus hojas, sin pastar por el camino. Un estudio publicado en Scientific Reports, que combina el conocimiento de ocho expertos indígenas sabaot con la metodología científica, ha identificado 39 plantas en la «dieta medicinal» de estos animales. El 87 % de ellas se usan también en la medicina tradicional local. Los investigadores describen incluso a madres que parecen administrar plantas a sus crías. Es una nueva aportación a la zoofarmacognosia, el estudio de la automedicación animal.

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5. Coníferas que crecen más y resisten mejor la sequía

La teoría ecológica sostenía que una planta no puede tenerlo todo: o crece deprisa o tolera bien la sequía. Un estudio publicado en Nature, con participación del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC), desmiente esa disyuntiva. Las coníferas del hemisferio norte plantadas en Chile, Argentina, Sudáfrica o Nueva Zelanda crecen hasta cuatro veces más rápido y, a la vez, soportan mejor la sequía que sus poblaciones de origen. La explicación propuesta es que allí apenas encuentran las plagas y patógenos que las acosan en casa, así que pueden invertir más energía en crecer y almacenar reservas. Los autores piden cautela: estas especies pueden volverse invasoras.

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6. Los embalses, un refugio cada vez más diverso para las aves acuáticas

Un estudio de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), publicado en Diversity and Distributions, ha comparado durante décadas las comunidades de aves acuáticas de lagunas naturales y embalses de la península ibérica. Ambos ambientes han ganado especies desde los años ochenta, pero los embalses han incorporado aves con funciones ecológicas muy distintas, como grandes cormoranes, cigüeñas blancas y negras o espátulas. La lección de fondo es sutil: sumar especies no equivale a sumar funciones. Los autores proponen gestionar los embalses pensando también en la biodiversidad, con zonas someras, vegetación en las orillas y sin cambios bruscos de nivel en época de cría.

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7. El Cantábrico se «mediterraneíza»

Carabelas portuguesas con tentáculos de 10 a 20 metros, el alga asiática Rugulopteryx okamurae y la microalga tóxica Ostreopsis, cuyas toxinas viajan en el aerosol marino: son algunos de los nuevos habitantes del mar Cantábrico. El ecólogo Sergio Seoane, de la UPV/EHU, explica que la temperatura superficial del golfo de Bizkaia ha subido unos 0,25 °C por década desde los años ochenta, y que en julio de 2026 la boya costera de Bilbao registró un récord de 25,4 °C. Un océano más cálido está cambiando quién vive frente a nuestras costas.

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8. Por qué la IA juega tan bien al ajedrez: resistencia, no genialidad

Convertir cada partida en una red de interacciones entre piezas permite medir su «tensión estratégica». Con esta herramienta de la ciencia de redes, un estudio ha comparado unas 1.200 partidas de grandes maestros con partidas entre motores como Stockfish y Leela Chess Zero. Las máquinas no alcanzan picos de complejidad más altos que los humanos: lo que hacen es sostenerlos mucho más tiempo. Las personas simplifican pronto la posición para aliviar la carga cognitiva, mientras que los motores mantienen el entramado de relaciones entre piezas hasta el final. César Tomé lo resume en una frase: la mejora está en la resistencia, no en el pico.

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9. Una herencia bacteriana envuelta en gelatina

Los escarabajos tortuga dependen desde hace 62 millones de años de unas bacterias simbiontes, Stammera, que les permiten digerir las paredes celulares de las plantas. Pero ¿cómo pasan esas bacterias de una generación a la siguiente si los huevos quedan expuestos unos once días? Investigadores del Instituto Max Planck de Biología de Tubinga han descubierto, en un trabajo publicado en Nature Communications, que una proteína de la familia Yellow, asociada antes a la pigmentación y la inmunidad, envuelve las bacterias en una cubierta gelatinosa que las protege de la desecación. Un ejemplo precioso de cooptación evolutiva, contado por Ramón Muñoz-Chápuli.

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10. Coffee Break en directo: el cometa 3I/ATLAS y mallas para regenerar músculo

El episodio 572 de Coffee Break: Señal y Ruido, publicado el 24 de septiembre, recoge el especial grabado en directo en Madrid (Tetuán). Héctor Socas, Isabel Cordero, Luisa Achaerandio, Ignacio Crespo y Francis Villatoro comentan nuevas observaciones de 3I/ATLAS, el tercer objeto interestelar conocido, y una malla biológica diseñada para ayudar a regenerar tejido muscular perdido. La segunda parte añade simulaciones aceleradas del flujo del agua, los premios IgNobel y las preguntas del público.

Fuente: Coffee Break: Señal y Ruido — Escuchar la parte A · Escuchar la parte B


Científica de la semana: Paula Villar

Física teórica · Universidad de Buenos Aires y CONICET (Argentina)

Paula Villar investiga cómo las fluctuaciones cuánticas y la interacción con el entorno afectan a los sistemas cuánticos reales: sistemas cuánticos abiertos, fluctuaciones del vacío y circuitos superconductores. Es un terreno donde la física más fundamental se encuentra con tecnologías emergentes como la computación y los sensores cuánticos. Doctora en Ciencias Físicas por la Universidad de Buenos Aires, hizo un posdoctorado en el Barcelona Supercomputing Center con una beca L’Oréal-UNESCO (2009) y recibió en 2017 el Premio Estímulo en Física de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Hoy es investigadora independiente del CONICET, profesora en la UBA y forma parte del grupo QuFiPhi, donde acompaña a jóvenes científicos. Su gran aspiración: comprender mejor cómo las fluctuaciones cuánticas del vacío, esa aparente nada, producen efectos físicos observables.

Fuente: Mujeres con Ciencia (sección «Yo investigo», 26 de septiembre de 2026) — Leer la entrevista



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